Apreciar el valor de las tradiciones, de los productos locales «de toda la vida», de lo exclusivo, era común en una época que nunca volverá… O tal vez sí.
Disfrazado bajo el nuevo anglicismo de «artesano» o mejor traducido como «artesanal», «lo de siempre» vuelve a estar de moda en los vermuts, tal y como nos cuenta Jorge Cuesta, productor del vermut madrileño Zecchini, en nuestra entrevista en Vermupedia. El auténtico vermut de siempre «ya está aquí», en sus palabras, «y ha vuelto para quedarse».
Jorge Cuesta nos habla del vermut con esa sabiduría típica de los hombres que han dedicado una vida a la búsqueda de sabores auténticos, hombres de antaño, sencillos y alegres, humildes pero decididos. Características que también encontramos en su vermut.
Si ahora el vermut está en su apogeo, el vermut Zecchini nunca dejó de serlo, siendo su fórmula la misma que el abuelo Pedro elaboró por primera vez en 1940 en su pequeña taberna, Bodegas Cuesta, en el barrio madrileño de Lavapiés.
En aquellos años convulsos, nos cuenta Jorge, nada era seguro, ni siquiera el propio nombre de aquel vermut artesano, llamado provisionalmente A.S. y luego italianizado en los años 70 en «Zecchini» como homenaje al enólogo de la empresa y a la gran fama de los vermuts italianos. En aquellos años, Zecchini era el vermut más vendido en los bares madrileños.

Hoy es el vermut más típico, asegura Jorge, elaborado con una mezcla de uvas Airén y Malvar, uvas autóctonas de la zona de Madrid. Aunque la hermetética es máxima en lo que respecta a los botánicos, Jorge nos revela cómo una mezcla secreta de hasta una treintena de botánicos, rigurosamente naturales, hace del vermut Zecchini un producto auténtico.
Jorge nos aconseja tomar el vermut con hielo, frío y en un vaso ancho, donde cabe una buena rodaja de naranja para la versión roja o una rodaja de lima para la versión blanca. Una sinfonía de sabores y aromas guiada por la sólida estructura tradicional del vino base de este vermut. Según él, el vermut está completo así, sin refrescos.
«El vermut es un homenaje a la vida» en palabras de Jorge, «por este motivo hemos creado ediciones con diferentes etiquetas dedicadas a la historia de Madrid», la botella cambia pero el vermut sigue siendo el mismo, con su «fórmula tradicional», inalterada desde hace más de 80 años.
Jorge Cuesta es un productor que ha sabido plasmar en su vermut toda la experiencia de su vida, dedicado íntegramente a la búsqueda del típico vermut auténtico. Su búsqueda fue premiada con tres medallas: una de bronce para el vermut blanco, una de plata para la «Original Formula» y finalmente una de oro para la versión «Nero» en la Spirit Selection de Bruselas.
Enhorabuena Jorge por seguir manteniendo vivo el sabor de lo auténtico, «de lo de siempre» y del vermut «de toda la vida».
Pincha aquí para ver la entrevista completa a Jorge Cuesta en el canal de YouTube de Las Vermudas

