En homenaje y agradecimiento a Carlo Petrini, una de las voces que transformó para siempre nuestra manera de entender la comida, el tiempo y la convivencia
¿Cuántas veces nos detenemos realmente a pensar en todo lo que hay detrás de lo que comemos o bebemos?
Detrás de una copa de vino.
De un vermut.
De un queso.
De un tomate.
De un pan recién hecho.
¿Cuántas historias?
¿Cuántas personas?
¿Cuánta tierra, memoria, paciencia y pasión?
Vivimos rodeados de alimentos, sabores y pequeños rituales cotidianos que a menudo damos por sentados. Pero hubo personas que dedicaron su vida a recordarnos que la comida nunca es solo comida.
Una de ellas fue Carlo Petrini, que nos dejó el 21 de mayo de 2026.
Fundador de Slow Food y creador de Terra Madre, Petrini nos ayudó a entender que detrás de cada producto existe una cultura, una comunidad y una forma de relacionarnos con el mundo.
Nos enseñó a valorar el origen.
A proteger el producto local.
A respetar los ritmos de la tierra.
A entender que comer también es un acto ético y social.
Y por todo ello, hoy solo podemos decir: gracias.
Gracias por el legado.
Gracias por habernos enseñado a mirar la comida de otra manera.
Gracias por recordarnos que la calidad de vida también se construye alrededor de una mesa.
Y nosotros, los amantes del vermut, estamos especialmente agradecidos a “Carlin” Petrini por haber contribuido a proteger y revalorizar toda esa cultura del compartir que vive alrededor del aperitivo. Porque la cultura del aperitivo —y especialmente la del vermut— nunca fue simplemente una moda gastronómica. Es una forma de compartir el tiempo. De conversar. De reencontrarnos. De celebrar las pequeñas cosas.
Nosotros, los amantes del vermut, siempre decimos que cuando alguien se sienta a hacer el vermut, lo primero que se le pinta en la cara es una sonrisa.
La sonrisa de la calidez de este ritual social.
La sonrisa de sentirse acompañado.
La sonrisa de compartir algo sencillo y hermoso.
Y esa calidez humana está profundamente expresada en la filosofía Slow Food.
Tomarse un momento.
Bajar el ritmo.
Mirarse a los ojos.
Compartir algo bueno con gente querida.
En una época obsesionada con la velocidad, Carlo Petrini defendió algo profundamente revolucionario: el derecho a disfrutar de la vida con conciencia, calidad y humanidad.
Existe una frase muy conocida —“somos lo que comemos”— atribuida al filósofo alemán Ludwig Feuerbach en el siglo XIX. Petrini dedicó toda su vida a expandir esa idea y llevarla mucho más lejos: somos también cómo comemos, con quién comemos y qué mundo decidimos apoyar cada vez que nos sentamos a la mesa.
Hoy levantamos nuestro vaso en agradecimiento.
Gracias por recordarnos que detrás de cada ingrediente hay personas.
Que detrás de cada receta hay historia.
Y que compartir una mesa sigue siendo una de las formas más hermosas de construir comunidad.
Porque, como escribió el propio Petrini:
“Quien siembra utopía, cosecha realidad.”
Más información:
☞ Slow Food
☞ Terra Madre
